La niña de los miedos.
La de las horas muertas buscando dentro de su cabeza.
La que no podía dormir porque las pesadillas dormían con ella.
La niña del sin cuidado,
la que después de esconderse se lanzaba al vacío.
La que acababa en el fondo del barranco.
La niña de las lágrimas.
La de ahogarse en un vaso de alcohol y no saber nadar en dudas.
La de arrojar cristales de vasos vacíos.
La de los palos al corazón.
La de las ganas de huir y el cuerpo paralizado.
Medio corazón sin explotar.
Un puzzle de mil piezas.
Una carta sin abrir.
La que no entendía que la vida era otra cosa.
Aprovechar cada día; disfrutar los viernes, joderse los lunes.
Jugar en los parques, llorar en los hospitales.
Abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace no te abrazas y ya está, no pasa nada.
Enfrentar los problemas, todos, los pequeños y los grandes, y ganarlos a veces y a veces no.
Echarlos fuera.
Caerse y levantarse las veces que haga falta.
25 junio 2008
Ésta soy yo. . .
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1 comentario:
Me parece fascinante esto que escribiste, me identifico bastante con la niña de los miedos, las horas de anorexia cerebral, la que vivía atormentada por pesadillas, literalmente pesadillas por las cuales odiaba acostarme a dormir, las lágrimas, el llanto, el dolor, el alcohol y muchas cosas más.
Espero sigas escribiendo esta muy bueno tu blog.
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